La Universidad Juárez Autónoma de Tabasco celebra su destino.
Por: La Palabra Política.
Tabasco, 25 de noviembre del 2025.
En el edén tabasqueño, donde el aire huele a historia y el tiempo parece caminar al ritmo pausado de los ríos, la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco celebró sus primeros 67 años de vida. No fueron simplemente días marcados en un calendario, sino una peregrinación emocional hacia el origen, hacia ese instante en que un sueño educativo se sembró en tierra fértil y comenzó a germinar en mentes jóvenes que hoy gobiernan, crean, curan, impulsan y transforman al estado.

Porque la UJAT no nació como un sueño, sino como una promesa: la promesa de formar tabasqueños con luz propia. Desde entonces, cada generación ha tejido una parte del destino de la provincia y del país, llevando consigo las ideas aprendidas entre aulas cálidas, pasillos llenos de voces y bibliotecas donde la juventud se descubre a sí misma.
Hoy, 67 años después, esa promesa sigue intacta. Sigue viva. Sigue latiendo.

Y quien lleva las riendas de ese corazón universitario es el rector Guillermo Narváez Osorio, un hombre que entiende que la historia no se hereda: se honra. Por eso, este aniversario no fue una celebración para la foto, sino una declaración de identidad. Durante 11 días, la UJAT abrió sus puertas como un océano que recibe a miles de navegantes hambrientos de cultura, sabiduría, arte y diálogo.

Hubo música que hizo vibrar los patios como si las viejas generaciones de jaguares regresaran a bailar con los jóvenes de hoy. Hubo conferencias donde los nombres nacionales e internacionales se mezclaron con los talentos locales que nacen aquí, en este mismo suelo. Hubo foros, debates, exposiciones, presentaciones de libros, lectura de poemarios, jornadas deportivas, encuentros familiares, recitales que hicieron del campus un pulmón vivo donde el conocimiento respiraba a cada hora.

La UJAT se volvió fiesta, sí. Pero también se volvió memoria.
Memoria de lo que fuimos.
Memoria de lo que somos.
Memoria de lo que queremos ser.

Porque hablar de 67 años es hablar de las generaciones que cruzaron estas puertas sin saber que aquí encontrarían su destino. Es hablar de los jóvenes que se convirtieron en gobernadores, legisladores, científicos, maestros, médicos, ingenieros, artistas, profesionales que hoy sostienen los pilares del Estado. Es hablar del legado que se extiende más allá de Tabasco, más allá de México, hacia los rincones donde un tabasqueño orgulloso dice con firmeza: “Soy de la UJAT”.

Y mientras las luces del aniversario iluminaban la universidad, el rector Narváez Osorio recordó que esta casa no sólo enseña: también transforma. Que la UJAT ha resistido presiones, tempestades políticas, críticas externas, intentos de desviar su esencia. Pero ahí sigue, firme, como cualquier institución que ha aprendido a caminar sobre su propio eje, guiada por principios, valores y una comunidad académica que la defiende con pasión.

La celebración del 67 aniversario fue eso: una reafirmación de fuerza.
Un abrazo colectivo a una institución que se ha ganado su lugar en el corazón del sur-sureste mexicano.
Una declaración al futuro, diciendo: aquí seguimos, aquí crecemos, aquí enseñamos a quienes un día sostendrán al Estado.

Y mientras el último de los once días se apagaba entre aplausos, risas, fotografías y despedidas que saben a continuidad, quedó claro que la UJAT no sólo celebró su historia…
La UJAT celebró su destino.
Un destino que hoy, bajo la guía del rector Guillermo Narváez Osorio, vuelve a brillar con la fuerza del jaguar que nunca dejó de rugir.


