Política

Los Alfiles de la Penumbra: Adán Augusto y Ricardo Monreal, los Arquitectos del Poder Absoluto.

Mientras el público mira a la Presidenta, Adán y Ricardo están apretando los tornillos de la estructura.

Por: La Palabra Política.
CDMX, 16 de enero del 2026.

En la política mexicana, la magia no existe; lo que existe es la mecánica. Detrás de la figura impoluta de la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, detrás de la narrativa de la “Cuarta Transformación” y de esa hegemonía que parece inquebrantable, no hay un milagro espontáneo de popularidad. Hay un sistema de engranajes aceitado con la grasa vieja del sistema político, operado por dos manos que no temen ensuciarse: Adán Augusto López Hernández y Ricardo Monreal Ávila.

Diputado Ricardo Monreal Ávila, coordinador del la bancada de MORENA en San Lázaro y el Senador Adán Augusto líder la banca de MORENA en le Senado de la República.

Ellos son la herencia viva, el “brazo ejecutor” que Andrés Manuel López Obrador dejó instalado no como un regalo, sino como un seguro de vida para su proyecto. No están ahí para ser queridos. No están ahí para ganar concursos de simpatía ni para que el electorado los abrace en las plazas. Su función es mucho más oscura y vital: son los capataces de la obediencia.

La Psicología de la Sumisión Eficiente.

Para entender el poder de la Presidenta Sheinbaum hoy, hay que mirar hacia las sombras del Senado y la Cámara de Diputados. Adán y Ricardo son personajes que carecen del “afecto ciudadano” genuino, y esa es precisamente su mayor fortaleza. Al no tener que cuidar una imagen de pureza, pueden operar en las penumbras del poder con una libertad que la Presidenta no tiene.

López Obrador, desde su retiro en Palenque, sabía que para que el idealismo sobreviva, se necesita pragmatismo brutal. Necesitaba alfiles que no replicaran, que no cuestionaran, que entendieran una sola orden binaria: Si fortalece al movimiento, se hace; si estorba, se destruye.

Andrés Manuel López Obrador, el artífice, el creador del poder absoluto de MORENA y del gobierno de México.

Estos dos “viejos lobos de mar” son maestros en las artes oscuras de la política: el pacto bajo la mesa, la presión que quiebra a la oposición, y la capacidad de “corromper culpas” para alinear votos. No importa si a la Presidenta le agradan o no en lo personal; en la psique del poder, el afecto es irrelevante ante la eficacia.

El Aval de Palenque y la Aplanadora Legislativa.

La Reforma Electoral, ese sueño de control total que hoy acaricia la Presidenta, no se va a materializar por la bondad de los argumentos, sino por la operación quirúrgica de estos dos hombres. Adán Augusto en la Cámara Alta y Monreal en la Baja tienen una encomienda que viene con el sello de garantía de López Obrador: hacer realidad la hegemonía.

Tienen el poder, los recursos y la ley a su servicio. Su historial es impecable en términos de resultados para el sistema: no han fallado. Son los encargados de pasar la aplanadora sobre las minorías (incluso sobre los aliados del PVEM y PT si es necesario, como dictan los intereses superiores).

Los Guardianes del Trono.

El mensaje para el lector, y para la oposición, es de un realismo escalofriante: mientras el público mira a la Presidenta, Adán y Ricardo están apretando los tornillos de la estructura. Son piezas de importancia capital que garantizan el control social, político y económico del país.

Este ensayo no es una crítica moral, es una radiografía de la supervivencia política. La “Cuarta Transformación” sigue rindiendo frutos no solo por la voluntad popular, sino porque tiene a dos guardianes en la puerta trasera que saben exactamente cómo funciona la cerradura del poder en México. Son los villanos necesarios de una historia que se escribe con la tinta del dominio absoluto.

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