Es una lección brutal de Realpolitik. El PVEM y el PT funcionaron como los fieles escuderos que permitieron a MORENA conquistar San Lázaro y el Senado.
Por: La Palabra Política.
CDMX, 16 de enero del 2026.
En la psicología del poder absoluto, la gratitud es un estorbo y la alianza es temporal. Hoy, México asiste a una obra de teatro político fascinante y macabra donde la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo defiende, con una retórica impecable, la “autonomía” y la “protección de las minorías”. Pero bajo el terciopelo del discurso oficial, se esconde el filo de una guillotina diseñada no para la oposición —que ya yace inerte en la lona—, sino para sus propios hermanos de armas: el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) y el Partido del Trabajo (PT).

La Reforma Electoral que hoy se cocina no es una simple modificación legal; es un acto de canibalismo político. La “Cuarta Transformación”, esa maquinaria hegemónica que el Verde y el PT ayudaron a construir ladrillo a ladrillo, ha decidido que el espacio en la cima es demasiado pequeño para compartirlo. La Presidenta lo ha dejado claro: no habrá cambios. Y en esa sentencia, firma la sentencia de irrelevancia para los satélites que le dieron la mayoría calificada.
El Eclipse de los Satélites: La Paradoja de la Lealtad.
Es una lección brutal de Realpolitik. El PVEM y el PT funcionaron como los fieles escuderos que permitieron a MORENA conquistar San Lázaro y el Senado. Pero hoy, la reforma amenaza con arrebatarles el oxígeno vital de cualquier partido minoritario: el financiamiento y las diputaciones plurinominales.

Esos escaños de representación proporcional son el único contrapeso que permite la existencia de la pluralidad en una democracia. Al intentar eliminarlos o reducirlos drásticamente para asegurar que MORENA controle el 80% de la representación, la Presidenta no está “ahorrando recursos al pueblo”; está diseñando un Partido de Estado único. Está borrando del mapa la necesidad de negociar.
El mensaje psicológico es devastador: Ya no los necesito. La aplanadora guinda está lista para pasar por encima de quienes le pusieron el combustible.
El “Hueso con Carnita”: La Compra del Silencio.
Aquí entramos en la parte más oscura de la psique política mexicana: la transacción del suicidio. La lógica dictaría que el Verde y el PT se rebelaran ante una reforma que los condena a la extinción o a la irrelevancia absoluta. Pero en México, la supervivencia a largo plazo siempre se vende por el beneficio inmediato.

Las negociaciones bajo la mesa ya deben estar ardiendo. La Presidenta sabe que, aunque la reforma los perjudica, la voluntad política se dobla con el precio adecuado. Seguramente veremos a los senadores y diputados de estos partidos aliados avalar su propia desgracia a cambio de un “hueso con carnita”: una secretaría, una concesión, un contrato o inmunidad política momentánea.

Es el síndrome del rehén que se enamora del captor, aderezado con pragmatismo cínico. Avalarán la reforma que los mata lentamente porque el miedo a quedar fuera del presupuesto hoy es mayor que el miedo a desaparecer mañana.
La Muerte de la Pluralidad.
Si esta reforma pasa tal como la quiere la Presidenta —y todo indica que así será, pues la oposición tradicional carece de fuerza y empuje—, estaremos presenciando el fin de la democracia de coaliciones. MORENA se convertirá en el sol único de un sistema solar donde los demás planetas se enfriarán hasta morir.

Claudia Sheinbaum está demostrando una frialdad estratégica inigualable. Defiende su proyecto, su legado y su control total, sin importarle pasar por encima de quienes la cargaron en hombros. Al final, en la política de altura, no hay amigos, solo intereses. Y el interés de hoy es el poder absoluto, sin satélites que estorben la vista.


