Política

La Soledad en la Cima: Claudia Sheinbaum y la Purga Inevitable del 2026.

Es doloroso ver cómo, desde las “mañaneras”, la Presidenta tiene que poner el pecho a las balas que disparan sus propios colaboradores.

Por: La Palabra Política.
CDMX, 18 de febrero del 2026.

El 2026 no amaneció como un año calendario más; amaneció como el crisol definitivo para la historia de México. La Dra. Claudia Sheinbaum Pardo, la primera mujer en portar la banda presidencial, enfrenta el periodo más complejo y peligroso de su gobernanza. No por falta de capacidad —las encuestas y la validación social demuestran que el pueblo está con ella—, sino porque el enemigo ha cambiado de rostro. Ya no está solo en la oposición moralmente derrotada; hoy, el enemigo duerme en los pasillos de Palacio Nacional, se sienta en los escaños de su propio partido y opera desde las oficinas de un gabinete que, lejos de blindarla, la está entregando como carne de cañón.

Dra. Claudia Sheinbaum Pardo, presidenta de México.

Para entender la magnitud del reto, hay que leer entre líneas lo que la prensa convencional ignora. La Presidenta ya desactivó la bomba nuclear externa. Con una realpolitik magistral, pactó, acordó y neutralizó la amenaza de Donald J. Trump. La interlocución con Washington ha dejado de ser un discurso de soberanía de cartón para convertirse en una alianza operativa.

El Pacto del Norte: Seguridad por Supervivencia.

La Presidenta entendió lo que sus antecesores negaron: con Trump no se juega a la retórica. Sheinbaum ya está resolviendo las peticiones de la Casa Blanca con una eficacia silenciosa. La entrada de equipo de inteligencia y seguridad en suelo mexicano y la aceleración de extradiciones no son sumisión; son supervivencia de Estado. La imposición de aranceles a China es el candado geopolítico que Marco Rubio exigió y que México colocó para proteger su economía integrada con el norte.

Dra. Claudia Sheinbaum Pardo, presidente de México y Donald J. Trump, presidente de los Estados Unidos.

Incluso el movimiento de piezas clave del obradorismo, esos “intocables” del sexenio pasado, responde a las conversaciones de alto nivel con Washington. En el frente externo, Claudia Sheinbaum ha demostrado ser una estadista de talla mundial. Pero es al volver la vista hacia adentro donde el panorama se oscurece.

La Casa de los Narcopolíticos: La Cacería ha Comenzado.

Lo más difícil está por venir. La presión de la Casa Blanca tiene un nuevo objetivo: la cabeza de los narcopolíticos. Es una realidad que quema: militantes, gobernadores, senadores y alcaldes que llegaron al poder patrocinados por las regalías del tráfico de drogas y el huachicol fiscal. Trump lo sabe, Rubio lo tiene documentado y Sheinbaum tiene el ultimátum en el escritorio.

Los pactos en lo oscuro que permitieron a ciertos grupos de la “Cuarta Transformación” operar con impunidad han llegado a su fin. La Presidenta se encuentra en la encrucijada de entregar a quienes dicen ser sus “aliados” o ver cómo su gobierno es asfixiado por sanciones internacionales. La limpieza no es opcional; es la única vía para que su proyecto no se hunda bajo el peso de la corrupción ajena.

El Sabotaje de los Virreyes y la Traición de los Simuladores.

Pero la herida más profunda es la traición de la cercanía. La Presidenta lidia con una herencia maldita de funcionarios que no cumplen su visión, Secretarios de Estado que simulan lealtad en el discurso pero que accionan en su contra en la práctica. El caso de Marx Arriaga es solo la punta del iceberg de una burocracia que se siente “virreinal” y que desprecia la autoridad de la doctora.

Julio Scherer Ibarra dió un golpe en el corazón del movimiento guinda.

MORENA, el partido que debería ser su ejército, se ha convertido en su lastre. El discurso radical y desordenado de la militancia estorba la paz y la gobernabilidad que Sheinbaum intenta construir. La base votante está ferviente y molesta, no con ella, sino con la corte de aduladores ineficaces que la rodean.

El Blindaje de Papel.

Es doloroso ver cómo, desde las “mañaneras”, la Presidenta tiene que poner el pecho a las balas que disparan sus propios colaboradores. Recibe quejas y reproches por acciones de gobernadores y legisladores que parecen trabajar para la oposición. Su equipo cercano no la protege, no le aporta soluciones; la exponen, la debilitan y la dejan sola en el centro del ruedo.

Este 2026, Claudia Sheinbaum Pardo está demostrando una fortaleza titánica. Tiene la validez popular, pero su gobierno está siendo asfixiado por la incompetencia y la traición interna. Para consolidar su proyecto, la Presidenta deberá tomar la decisión más difícil de todas: cortar las ramas podridas del árbol, aunque esas ramas lleven los apellidos de los “fundadores” del movimiento. La Presidenta está lista; la pregunta es si su partido sobrevivirá a la purga que México y el mundo exigen.

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