La oposición no está perdiendo la batalla; ya la perdió en el momento en que decidió que sus “cuates” eran más importantes que los ciudadanos.
Por: La Palabra Política.
CDMX, 19 de febrero del 2026.
Vicente Fox Quesada, el hombre que en el año 2000 rompió el espinazo de la hegemonía priista, ha lanzado una granada al interior de lo que queda de la oposición mexicana. Sus palabras no son un arrebato; son un diagnóstico forense. Al afirmar que el PAN y el PRI están “acabados”, Fox no hace más que ponerle nombre a la realidad que las urnas y las calles gritan: la oposición en México ha entrado en una fase de metástasis política de la que difícilmente habrá retorno.

El análisis es brutal porque es cierto. Mientras MORENA opera como un organismo vivo, territorial y emocional, el PAN y el PRI se han convertido en museos de cúpulas, estructuras artríticas que prefieren morir aferradas a sus privilegios que abrirse a la oxigenación ciudadana.
La Burguesía de Oficina: El Abandono de la Calle.
La tragedia de la oposición mexicana es su sedentarismo. Los líderes actuales de estos partidos han sustituido la suela de los zapatos por la comodidad de las pantallas de televisión y los hilos de X (antes Twitter). Creen que hacer política es redactar un comunicado “contundente” desde una oficina con aire acondicionado en el Senado o las oficinas de partido.

Tienen razón los críticos y tiene razón Fox: la oposición está “raquítica” porque perdió la capacidad de sudar. Mientras el oficialismo camina cada mercado y cada plaza, los panistas y priistas se limitan a ser “comentaristas de la realidad”. No generan sentimientos, no despiertan pasiones, no mueven un solo músculo del alma nacional. Se han vuelto técnicos de la derrota.
El Secuestro del “Club de los Cuates”.
El PAN y el PRI han dejado de ser instituciones públicas para transformarse en clubes privados de protección mutua. El fenómeno es visible: las listas de candidaturas plurinominales son siempre para los mismos rostros, los mismos apellidos y los mismos “cuates”. Es una endogamia política que ha expulsado al talento, a los jóvenes brillantes, a los empresarios con visión social y a los líderes comunitarios.

Hoy, un ciudadano con ganas de cambiar su país llega a las puertas del PAN o del PRI y se encuentra con un candado. No hay paso si no eres del “círculo íntimo”. Esta cerrazón ha creado una desconexión total con el electorado. La gente no vota por el “color guinda” solo por las becas; vota porque, en la narrativa del poder, ellos sienten que pertenecen, mientras que en el PRI y el PAN sienten que estorban.
La Palabra Política: El Vacío de Liderazgo.
En La Palabra Política hemos analizado que el mayor activo de un movimiento es su capacidad de atracción social. El PAN y el PRI hoy generan rechazo o, peor aún, indiferencia. No tienen “pensadores”, como dice Fox. No tienen figuras que propongan una visión de país que emocione. Se limitan a decir “no” a todo lo que viene de Palacio Nacional, pero no tienen un “sí” que la gente quiera abrazar.
Están acabados porque:
- Son predecibles: Sus ataques son monótonos y sin eco social.
- Son elitistas: Su lenguaje es para el círculo rojo, no para el pueblo de a pie.
- Son cobardes: No se atreven a reformarse de fondo porque los dueños de los partidos perderían sus “cuotas” de poder.
El Destino del PRD como Espejo de Futuro.
El PRD no murió por un golpe externo; murió de inanición ciudadana. El PAN y el PRI siguen el mismo camino. Están encerrados en el Senado y la Cámara de Diputados, alimentándose de las migajas del poder, mientras el país real les pasa por encima.

Vicente Fox sabe que para ganar se necesita romper el molde, ser disruptivo y conectar con la fibra sensible de la nación. Hoy, la oposición no tiene ni molde, ni fibra, ni vergüenza. El diagnóstico es firme: mientras los partidos sigan siendo el “negocio de unos cuantos amigos”, MORENA no tendrá rivales, solo tendrá espectadores de su propia gloria. La oposición no está perdiendo la batalla; ya la perdió en el momento en que decidió que sus “cuates” eran más importantes que los ciudadanos.


