Política

PEMEX en la Encrucijada: La Radiografía que el Discurso Oficial No quiere Ver.

La verdadera soberanía energética no se defiende maquillando balances ni ocultando el saqueo.

Por: La Palabra Política.
CDMX, 4 de marzo del 2026.

Desde el atril de Palacio Nacional y las oficinas de los altos directivos, el mensaje es unísono y triunfalista: “Hemos rescatado a PEMEX”. Se habla de utilidades en ciertas áreas, de la deuda más baja en 11 años y del fin del saqueo histórico. Sin embargo, cuando se rasga la superficie de los desplegados publicitarios y se analizan las entrañas de Petróleos Mexicanos, la narrativa simplemente se desmorona.

En La Palabra Política entendemos que el debate público y el país no se construyen con “otros datos”, sino con la verdad. La radiografía actual de nuestra principal empresa estatal nos muestra a un paciente en terapia intensiva, medicado con enormes subsidios gubernamentales y con hemorragias internas que nadie ha logrado detener.

Petróleos Mexicanos.

Los números que no cuadran: El espejismo financiero.

Es un hecho que la deuda financiera de PEMEX cerró 2025 en 85 mil 200 millones de dólares, su nivel más bajo en una década. Pero este “logro” no es producto de una rentabilidad milagrosa o de una eficiencia operativa impecable, sino de inyecciones masivas de capital público y condonaciones fiscales por parte del Estado.

Mientras se aplaude la reducción de la deuda, se oculta que la empresa en su conjunto reportó pérdidas netas por 45 mil 208 millones de pesos al cierre del año pasado. Celebrar que se perdió “menos” en comparación con el desastroso agujero de más de 780 mil millones de pesos de 2024 es, en el mejor de los casos, un consuelo estadístico, pero de ninguna manera representa un modelo de negocio sostenible. La empresa sigue sangrando recursos.

El estancamiento en los fierros y la producción.

El corazón de una empresa petrolera es su capacidad de extracción. Las antiguas promesas de superar la barrera de los 2 millones de barriles diarios han quedado sepultadas. Hoy, la producción se mantiene estancada en un promedio de 1.63 millones de barriles diarios. Se están exprimiendo al máximo los campos maduros, mientras que la exploración en aguas profundas y yacimientos complejos permanece rezagada, en gran parte por una cerrazón ideológica que rechaza compartir riesgos con el sector privado.

La hemorragia silenciosa: El fracaso frente al huachicol.

Quizás el contraste más doloroso entre el discurso y la realidad es el robo de combustible. Se declaró a nivel nacional que el huachicol era cosa del pasado, pero las finanzas internas de PEMEX cuentan una historia radicalmente distinta.

En 2025, Petróleos Mexicanos reportó un máximo histórico de 23 mil 491 millones de pesos en pérdidas por sustracción de combustibles, lo que representa un aumento del 14.4% respecto a 2024. El robo no desapareció; se sofisticó, se expandió y sigue operando con total impunidad. Esta es una crisis de seguridad que impacta directamente en la viabilidad de la empresa y que contradice frontalmente la narrativa oficial.

Petróleos Mexicanos es un pilar de la identidad y la economía nacional. Pero la verdadera soberanía energética no se defiende maquillando balances ni ocultando el saqueo; se defiende con rentabilidad, transparencia y visión de futuro. La complacencia discursiva es un lujo que ni el gobierno, ni los ciudadanos que lo financian, se pueden seguir permitiendo.

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