Política

Morena: La Farsa del Cambio — El Poder los Pudrió.—

El manto de la “justa medianía” se rompió.

Por: La Palabra Política.
CDMX, 8 octubre del 2025.

Morena no llegó al poder para transformar a México. Llegó para disfrazar la corrupción con un nuevo color, para ponerle rostro distinto al mismo cáncer político de siempre.
El partido que gritó “no mentir, no robar, no traicionar al pueblo”, terminó robando, mintiendo y traicionando con una hipocresía tan grande que ya ni se esfuerzan en ocultarla.

Senador Gerardo Fernández Noroña en sus viajes en primera clases, que un pobre del pueblo mexicano jamás podría pagar en toda su vida.

El discurso de la “austeridad republicana” se desplomó, y bajo sus ruinas se ven los relojes de lujo, las camionetas blindadas y las cuentas infladas de sus nuevos millonarios del poder.

Morena ya no es el partido del pueblo. Es el nuevo PRI.
Con otro logo, con otras caras, pero con los mismos vicios, las mismas mañas, y la misma arrogancia de quienes se creen dueños del país.

Los lujosos relojes del Diputado Gutiérrez Luna.

Del pueblo a la élite: la metamorfosis del cinismo.

Basta mirar alrededor. Gobernadores morenistas viviendo en mansiones, alcaldes viajando en jets privados, secretarios estrenando camionetas cada tres meses y diputados que ya ni se acercan a la gente porque “no les da tiempo”.
¿Y la austeridad? Murió.
¿Y el pueblo? Olvidado.
¿Y los ideales? Sepultados bajo montañas de contratos amañados y moches disfrazados de “aportaciones”.

El diputado federal de Baja California por MORENA, Juan Isaías Bertín Sandoval.

Morena se vendió como la esperanza de México, pero se convirtió en la peor estafa política de los últimos tiempos.
No solo por su corrupción, sino por su cinismo descarado.
Porque mientras presumen humildad en los micrófonos, sus bolsillos reventan de dinero público.
Porque mientras hablan de justicia social, sus familiares reciben contratos, sus amigos son nombrados funcionarios y sus enemigos, perseguidos.
Porque mientras el pueblo sigue esperando resultados, ellos ya aprendieron a disfrutar las mieles del poder… esas mismas mieles que antes decían despreciar.

Morena: el nuevo club de los privilegiados.

El discurso de “primero los pobres” hoy suena como una burla cruel.
Primero los pobres… pero para usarlos, manipularlos, comprarlos y luego desecharlos.
El partido que decía “ser diferente” hoy es la copia exacta de lo que tanto juró destruir.
Con la misma prepotencia, con el mismo desprecio por el ciudadano común, con la misma obsesión por aferrarse al poder a cualquier costo.

El diputado plurinominal por Morena, Enrique Vázquez Navarro, en un exclusivo club nocturno en la isla de Ibiza, España.

Morena se volvió un club exclusivo de privilegiados, donde la lealtad no se mide por ideales, sino por cuánto dinero y poder se puede ofrecer.
Un partido que ha dejado de escuchar al pueblo, que ya no mira hacia abajo, sino hacia las alturas del lujo y la soberbia.

El legado traicionado.

Andrés Manuel López Obrador dejó un legado político que, en teoría, debía trascenderlo: la justicia social, la honestidad, la austeridad.
Pero sus herederos lo están destrozando sin pudor.
Hoy los “nuevos morenistas” son los viejos priistas disfrazados, los oportunistas que se infiltraron en la Cuarta Transformación para exprimirla hasta dejarla sin alma.

El verdadero legado de Andrés Manuel López Obrador, se destruyó por los que le juraron lealtad a su movimiento, los suyos hoy traicionaron los principios morales de su partido.

Los gobernadores, los senadores, los alcaldes, todos han aprendido rápido el juego del poder: repartir favores, simular transparencia, prometer lealtad, y robar con sonrisa patriótica.
El movimiento que prometía ser una revolución moral terminó siendo un negocio redondo.
Morena no combate la corrupción: la administra.

El despertar ciudadano.

Pero el pueblo no es tonto.
El mexicano puede perdonar errores, pero no soporta la burla.
Y hoy, el pueblo siente que Morena se burló de su fe, de su voto, de su esperanza.
Los que votaron por un cambio real hoy miran con rabia y decepción cómo los nuevos “servidores de la nación” viven mejor que los viejos caciques del PRI.

Militantes de Morena queman playeras del partido, en Veracruz.

El disfraz se cayó.
Morena ya no engaña a nadie.
Detrás del discurso de transformación hay exceso, derroche, corrupción y hambre de poder.
Detrás de los abrazos hay negocios.
Detrás de la sonrisa hay cálculo.
Y detrás de la bandera de la justicia… hay la misma podredumbre de siempre.

El partido que se creyó intocable.

Morena nació como un movimiento, y terminó como una maquinaria de poder corrompida, incontrolable y vacía de principios.
Se alimenta de leales ciegos, de funcionarios que juran obediencia sin cuestionar, de un pueblo que aún guarda esperanzas, sin notar que lo están dejando solo.

El país no necesitaba un nuevo PRI con otro nombre.
Pero eso es exactamente lo que tenemos.
Morena es el reflejo de todo lo que prometió erradicar: corrupción, simulación, traición y hambre de poder.

El manto de la “justa medianía” se rompió.
Y de sus jirones, se asoma la verdadera cara del partido en el poder: una élite embriagada, desconectada y dispuesta a todo por no soltar el trono.

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