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La Constructora de la Resiliencia: Yolanda Osuna y la Batalla por la Dignidad del Centro.

Su huella no está en el concreto, sino en la demostración de que una mujer, armada con experiencia, conocimiento y principios puede navegar las aguas turbulentas de la política tabasqueña.

Por: La Palabra Política.
Tabasco, 13 de enero del 2026.

Tabasco es una tierra donde la política no se hace, se transpira. En el corazón de este trópico convulso, gobernar el municipio de Centro no es una tarea administrativa, es una prueba de fuego existencial. A un año de cerrar el telón de su mandato, la Mtra. Yolanda Osuna Huerta se erige no solo como una alcaldesa, sino como una sobreviviente que decidió cambiar las reglas del juego en un tablero marcado por la ineficiencia heredada.

Mtra. Yolanda Osuna Huerta, alcaldesa del municipio del Centro, Tabasco.

En su segundo mandato, Osuna Huerta ha hecho algo revolucionario en la política tabasqueña: trabajar. Parece una obviedad, pero en un municipio donde los exalcaldes utilizaron la silla municipal como trampolín para sus egos y escalafones políticos, dejando tras de sí servicios colapsados y promesas rotas, la gestión de Yolanda ha sido una batalla titánica por la dignidad.

El Gobierno de lo Visible en la Era de la Escasez.

La psicología de su gobierno es fascinante. Yolanda Osuna entendió que para sanar a una sociedad herida por el abandono, no bastan los discursos; se necesitan hechos palpables. Ha apostado por un gobierno de acción que se alinea perfectamente con la visión del Gobernador Javier May Rodríguez y el plan de nación de la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo. Pero ella le ha puesto su propio sello: la eficiencia humana.

Javier May Rodríguez, gobernador del Estado de Tabasco y la Mtra. Yolanda Osuna Huera, alcaldesa del Centro, Tabasco.

El reto ha sido monumental. Imaginemos gobernar con las manos atadas por recortes presupuestales y con las fauces de grupos políticos locales intentando cerrar caminos. Sin embargo, la Maestra ha demostrado una inteligencia emocional y política superior. Donde otros verían excusas para el fracaso, ella vio una oportunidad para la creatividad administrativa. Ha resuelto problemas heredados con un matiz de transparencia que, psicológicamente, ha devuelto algo muy valioso a los ciudadanos del Centro: la confianza.

La Mujer que Suma en Tierra de Divisiones.

Tabasco es famoso por sus pasiones desbordadas y sus divisiones políticas profundas. Aquí radica el gran mérito de Yolanda Osuna: es una líder que ha sabido unir, sumar y multiplicar. Su figura trasciende las siglas partidistas; se ha convertido en un punto de encuentro.

Este 2026 no es un año cualquiera; es el año de la cristalización de su legado. Yolanda no está trabajando para la próxima elección, está trabajando para la historia. Su proyecto social en zonas marginadas y sus jornadas laboriosas de servicios municipales no son actos de campaña, son actos de justicia.

Al apoyar a las diversas comunidades que conforman el municipio, Osuna Huerta está enviando un mensaje poderoso a la psique colectiva de Tabasco: se pueden hacer las cosas bien, con rumbo y con ética, a pesar de la adversidad.

El Legado de la Ética.

Cuando Yolanda Osuna entregue el mando, no dejará solo obras; dejará un estándar. Dejará la prueba irrefutable de que el servicio público puede ser honorable. Su huella no está en el concreto, sino en la demostración de que una mujer, armada con experiencia, conocimiento y principios, puede navegar las aguas turbulentas de la política tabasqueña sin perder el rumbo.

En este cierre de ciclo, Yolanda Osuna Huerta se consagra como la arquitecta de una nueva forma de gobernar en el Centro. Su legado será el de la resistencia ética, recordándonos que, incluso en los tiempos más difíciles, la voluntad de servir es la fuerza más poderosa de transformación.

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