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Juan José Peralta Fócil: Cuando la Fiscalización deja de ser Simulación y se Convierte en Rumbo.

El Fiscal Superior no sólo encabeza una institución; está reconstruyendo su significado.

Por: La Palabra Política.
Tabasco, 17 de diciembre del 2025.

Las instituciones no cambian por decreto. Cambian cuando llega alguien capaz de incomodar inercias, de enfrentar vicios enquistados y de entender que el verdadero poder no está en el cargo, sino en la responsabilidad ética de ejercerlo. La llegada del Mtro. Juan José Peralta Fócil al Órgano Superior de Fiscalización del Estado de Tabasco marcó justamente eso: un punto de quiebre, un antes y un después en una institución históricamente cuestionada y, durante años, distante de la confianza ciudadana.

Mtro. Juan José Peralta Fócil, Fiscal General del Órgano Superior de Fiscalización del Estado de Tabasco.

El OSFE no es una oficina más dentro del engranaje gubernamental. Es, en esencia, el ojo público sobre el uso de los recursos, el guardián del orden administrativo, el contrapeso técnico que garantiza disciplina, legalidad y transparencia. Durante mucho tiempo, ese papel se vio desdibujado por prácticas heredadas, por silencios incómodos y por una fiscalización que pocas veces tocaba fondo. Ese escenario comenzó a transformarse con la llegada de Peralta Fócil.

“Cero impunidad y cero corrupción”.
“Ni perdón, ni blindaje”.

Mtro. Juan José Peralta Fócil.
Fiscal Superior del Estado de Tabasco

Desde el inicio de su gestión, el actual Fiscal Superior entendió que su labor no debía responder a cuotas políticas ni a complacencias coyunturales, sino a un principio superior: rendir cuentas claras a los tabasqueños. Su actuación ha sido firme, profesional y, sobre todo, equilibrada. No llegó a imponer desde la estridencia, sino a reconstruir desde la metodología, la técnica y la ética pública. Ese estilo, silencioso pero constante, es el que verdaderamente genera cambios duraderos.

Bajo su conducción, el OSFE comenzó a recuperar algo fundamental que había perdido: credibilidad. La fiscalización dejó de percibirse como un instrumento selectivo o decorativo y empezó a asumirse como un proceso serio, con reglas claras, tiempos definidos y criterios técnicos aplicados con justicia. Esa transformación no ocurre de la noche a la mañana. Implica desmontar prácticas del pasado, corregir desviaciones internas y enfrentar resistencias que surgen cuando se termina la comodidad de la simulación.

Juan José Peralta Fócil ha mostrado que cuenta con la experiencia y la capacidad para conducir esa transición. Su desempeño se ha caracterizado por la imparcialidad, por un trato institucional respetuoso con los municipios y por una relación de coordinación responsable con el Gobierno del Estado que encabeza Javier May Rodríguez. Lealtad institucional no significa sumisión; significa actuar con apego a la ley, fortaleciendo al gobierno desde la transparencia, no desde la opacidad.

A un año de su llegada, los frutos comienzan a ser visibles. No se trata aún de una institución libre de inercias, porque los vicios del pasado no se erradican de golpe, pero sí de un organismo que avanza con rumbo definido. Hoy el OSFE trabaja con mayor orden, con procesos más claros y con una visión que prioriza el interés público por encima de cualquier presión externa. Ese cambio, aunque silencioso, es profundo.

El liderazgo de Peralta Fócil ha devuelto al Órgano Superior de Fiscalización un valor que parecía extraviado: el de ser un verdadero instrumento de justicia administrativa. Un espacio donde la revisión de cuentas no es persecución, pero tampoco encubrimiento. Donde la disciplina financiera se entiende como una obligación moral frente a una ciudadanía que durante años exigió claridad y rectitud en el manejo de los recursos públicos.

En el contexto de transformación que vive Tabasco, la labor del Fiscal Superior no es menor. Su trabajo contribuye directamente a consolidar un nuevo modelo de gobernanza, donde la transparencia deja de ser discurso y se convierte en práctica cotidiana. Donde las instituciones recuperan su sentido original y vuelven a servir a la sociedad, no a intereses particulares.

Juan José Peralta Fócil no sólo encabeza una institución; está reconstruyendo su significado. En tiempos donde la confianza pública es un bien escaso, su desempeño demuestra que todavía es posible dignificar la función pública desde la técnica, la ética y el compromiso con la verdad. Y eso, en sí mismo, ya es un acto de transformación.

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