El Dr. de la Fuente es, en esencia, el hombre que tiende los puentes cuando otros quieren levantar muros.
Por: La Palabra Política.
CDMX, 28 de enero del 2026.
En la política internacional, cuando los vientos del norte soplan con fuerza de huracán y las alarmas comienzan a sonar, el mundo no necesita gritos; necesita inteligencia. México, en este momento histórico, ha encontrado su escudo y su brújula en un hombre de excepción: el Dr. Juan Ramón de la Fuente. Como Secretario de Relaciones Exteriores, el Dr. de la Fuente se ha convertido en el arquitecto de la concordia, el hombre que apaga incendios con la mano izquierda y firma acuerdos de altura con la derecha.

Desde que la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo le confió las llaves de la diplomacia mexicana, las aguas internacionales no han estado tranquilas. Vivimos tiempos de presiones externas, de discursos ríspidos que cruzan la frontera y de retos que pondrían a temblar a cualquiera. Sin embargo, el Canciller ha demostrado que la elegancia y la ética son las herramientas más poderosas para salvaguardar la patria.
El Escudo Ético de México.
El trabajo del Dr. de la Fuente no siempre se ve en las primeras planas ni se anuncia con trompetas, y ahí radica su maestría. Su labor es la de la negociación silenciosa, la del pacto que cuida nuestra dignidad. Ha sido un muro infranqueable contra el intervencionismo, protegiendo con guante de seda pero puño de hierro el proyecto exterior de la Presidenta Sheinbaum.

Bajo su guía, México no se agacha ni se confronta sin sentido; México dialoga desde el respeto. Juan Ramón de la Fuente ha logrado algo psicológicamente brillante: que el vecino del norte vea en México no solo a un socio, sino a una nación con principios inamovibles.
El T-MEC: La Gran Batalla que se Avecina.
Hoy estamos frente a la madre de todas las negociaciones: la revisión del T-MEC. Este acuerdo entre México, Estados Unidos y Canadá es la columna vertebral de nuestra economía y una pieza medular de la “Cuarta Transformación”. Estamos entrando en la etapa del “estira y afloje”, donde cada coma del contrato cuenta y donde las concesiones pueden definir el futuro de las próximas décadas.

En esta etapa turbulenta, el Dr. de la Fuente es la pieza esencial. Él es quien entiende que negociar no es ceder, sino construir ventajas compartidas sin entregar la soberanía. Su expertiz técnica y su calma de académico convertido en estadista son lo que México necesita para salir victorioso de esta mesa de negociación.
La Importancia de un Guía de Altura.
¿Por qué es vital que Juan Ramón de la Fuente siga al frente de esta labor? Porque en un mundo lleno de “ruido”, él es la voz de la razón. La Presidenta Sheinbaum sabe que cuenta con un hombre que no se desgasta ante la fricción política, un hombre que tiene el respeto de los foros internacionales y la confianza absoluta del pueblo.

El Dr. de la Fuente es, en esencia, el hombre que tiende los puentes cuando otros quieren levantar muros. Su labor es de importancia nacional; es el guardián de nuestra imagen ante el mundo y el garante de que México seguirá siendo una nación libre, próspera y respetada. Hoy, más que nunca, la diplomacia de Juan Ramón de la Fuente es el orgullo de un país que camina con la frente en alto hacia el futuro.


