Mientras las hienas acechan, la Gobernadora avanza.
Por: La Palabra Política.
Veracruz, 16 de febrero del 2026.
En la política de alto nivel, la calma no siempre es signo de control, y la tormenta no siempre es síntoma de debilidad. Veracruz, entidad clave en el tablero nacional, vive hoy bajo la tensión de un reacomodo tectónico. La Gobernadora Rocío Nahle García, una ingeniera que no solo construyó una carrera, sino que cimentó los pilares energéticos de la nación, se ha convertido hoy en la pieza de caza mayor para las “hienas del poder”.

No es casualidad. El asedio sistemático, el golpeo político y la persecución mediática que buscan quebrarla desde la raíz no son producto de la incompetencia, sino del miedo. Miedo de las viejas cúpulas a perder definitivamente el control de un estado que, durante décadas, fue tratado como botín y no como hogar.
La Valentía de Ignorar el Espejo Retrovisor.
Al asumir el mando, Nahle se encontró con un escenario dantesco: desorden administrativo, inseguridad latente y la herencia maldita de promesas incumplidas y desfalcos. La tentación política habitual habría sido fácil: dedicar el primer año a la cacería de brujas, a culpar al pasado (incluso al pasado inmediato del propio movimiento) y usar la excusa como escudo.

Pero Rocío Nahle optó por la evolución política. Con una firmeza que desarma a sus críticos, se alejó de las peleas estériles. Entendió que la verdadera “Cuarta Transformación” no es un ring de boxeo para ajustar cuentas, sino una plataforma de construcción. No buscó pretextos para justificar la deriva del estado; tomó el timón y trazó un nuevo mapa de navegación.
Un Año de Cimientos: El Nuevo Orden Veracruzano.
A un año de su llegada, es prematuro —o como dicen los viejos sabios, “tierno”— emitir un veredicto final sobre la obra terminada. Sin embargo, lo que sí se puede analizar con rigor es el rumbo. Y el rumbo de Nahle es la ruptura total con las prácticas del caos.

La Gobernadora ha instaurado una nueva conformación de poder que elimina los excesos y los privilegios de antaño. Esta limpieza profunda ha generado, inevitablemente, recelos e incomodidades. El torbellino de ataques que hoy vemos contra su persona y su primer círculo es la respuesta visceral de aquellos grupos fácticos que se ven desplazados por una administración que apuesta por el orden.
El Blindaje de Palacio y la Fuerza del Golfo.
En medio de este fuego cruzado, Rocío Nahle ha demostrado tener el activo más valioso en la política mexicana actual: la confianza absoluta de Palacio Nacional. La Presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, no solo le ofrece su respaldo institucional; le brinda una “sombra protectora” que valida cada paso de la ingeniera en Veracruz. Este eje político Ciudad de México-Veracruz es el blindaje que permite a Nahle resistir los embates y seguir templando su gobierno.

Veracruz es un gigante con retos que crecen a la par de su demanda social. Hay problemas, sí. Hay momentos críticos, indudablemente. Pero la diferencia radica en que hoy hay una Gobernadora que no se esconde, que combate los problemas de frente y busca soluciones certeras.

Mientras las hienas acechan, Rocío Nahle avanza. Su trabajo es reconocido no solo en las altas esferas, sino en la base social que la eligió. Y mientras ella siga caminando con esa entereza, demostrando con hechos por qué los veracruzanos le entregaron su confianza, el ruido de los ataques no será más que la banda sonora de un viejo régimen que se niega a morir, frente a una nueva era que ya es imparable.


