Política

El Asedio a la Bastión Azul: Luis Mendoza y el Hilo que Sostiene a la Benito Juárez.

Este año nuevo no traerá paz a la Alcaldía. Será un año de pruebas de ácido.

Por: La Palabra Política.
CDMX, 19 de enero del 2026.

En la cartografía del poder de la Ciudad de México, la Alcaldía Benito Juárez no es solo un territorio; es un símbolo de resistencia psicológica. Es la isla que se niega a ser tragada por el océano guinda. Y en el centro de esta fortaleza asediada se encuentra Luis Mendoza Acevedo, el joven político que tiene en sus manos la tarea titánica de liderar desde la minoría, de guiar a un grupo que la fuerza social arropó no por amor incondicional, sino por el pánico a desaparecer del mapa político capitalino.

Luis Mendoza Acevedo, alcalde de la Alcaldía Benito Juárez en la Ciudad de México.

El 2025 fue el año de la “luna de miel” administrativa. Mendoza construyó y estructuró su gobierno sobre los cimientos de acero que le heredó Santiago Taboada. Heredó una plataforma política, empresarial y social robusta, un motor que ya venía encendido. Sin embargo, su estrategia ha sido un juego de espejos: copiar el calca de lo que hacen sus homólogos en Miguel Hidalgo, Coyoacán, Cuauhtémoc y Cuajimalpa. Ha navegado con la inercia de la “Resistencia”, conteniendo la respiración ante la hegemonía de MORENA.

La Psicología del Elector Voraz: El Aplauso no Existe.

Pero el 2026 ha amanecido con una turbulencia distinta. Luis Mendoza enfrenta hoy su mayor debilidad: la naturaleza de sus propios gobernados. El vecino de la Benito Juárez es un animal político único en la fauna nacional. Es un electorado voraz, no conformista y brutalmente exigente.

Para este ciudadano, que el alcalde tape un bache, ilumine una calle o mantenga la seguridad no es un logro heroico; es su obligación mínima. Aquí no hay aplausos por hacer la tarea. Mendoza se enfrenta a un abismo psicológico: sus “logros” son vistos como rutina. Su liderazgo, forjado en las cúpulas internas del panismo, corre el riesgo de ser percibido como endeble por una sociedad que no busca administradores, busca estadistas que defiendan su estilo de vida.

La Maquinaria de Brugada y el Hilo que se Tensa.

El escenario es de terror político. MORENA, con el apetito insaciable del poder total, ha puesto sus ojos en la joya de la corona. No es paranoia, es estrategia pura. La Jefa de Gobierno, Clara Brugada, tiene el control de la gran maquinaria; Luisa Alcalde, desde la presidencia del partido, tiene la estructura ideológica. Ambas saben que arrebatar la Benito Juárez sería el jaque mate final al panismo en la capital.

Clara Brugada Molina, jefa de Gobierno de la CDMX y Luisa María Alcalde Luján, presidenta de MORENA a nivel nacional.

Luis Mendoza y el PAN penden de un hilo. Las fuerzas políticas ya no corren a su favor. La inercia de Taboada se agota y ahora, en 2026, Mendoza debe demostrar si tiene luz propia o si solo es el reflejo de un grupo que lo llevó al poder.

El Juicio Final del 2026.

Este año nuevo no traerá paz a la Alcaldía. Será un año de pruebas de ácido. Veremos si el poder desviste a Luis Mendoza y lo revela como un simple producto de grupo, o si, contra todo pronóstico, emerge el talento y el liderazgo de cepa que se requiere para detener una aplanadora.

La realidad es fría: si Mendoza no logra conectar emocional y políticamente más allá de los servicios públicos, si no logra encarnar una causa mayor que la simple administración, será arrollado. La moneda está en el aire, y en la Benito Juárez, la paciencia se agota más rápido que el presupuesto. De Mendoza depende si el hilo se rompe o se convierte en una cuerda de salvamento.

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