No es una tarea fácil. Nadie dijo que transformar el Estado de México sería un paseo de campo.
Por: La Palabra Política.
Estado de México, 5 de febrero del 2026.
Gobernar el Estado de México no es administrar un territorio; es sostener un universo. Es enfrentarse a una geografía humana infinita, donde cada municipio late con un ritmo distinto y donde las necesidades no saben de horarios ni de pausas. En este escenario, donde la inmensidad a veces amenaza con devorar la esperanza, se cumple el primer año de una gestión que ha decidido no voltear la cara ante la tormenta: el gobierno de la Maestra Delfina Gómez Álvarez.

El Reloj Social y la Valentía.
Vivimos tiempos donde la paciencia es corta y la necesidad es mucha. Los problemas surgen como la hierba, diarios, inevitables. Existe una tensión psicológica natural en el aire: las comunidades exigen desarrollo “para ayer”, y los grupos políticos presionan los engranajes del poder. El reloj del ciudadano corre a una velocidad vertiginosa, a veces más rápido de lo que la maquinaria gubernamental puede avanzar.

Sin embargo, es justo ahí, en esa olla de presión, donde se conoce el verdadero metal de un líder.
La Maestra Delfina no se ha escondido. Al contrario, ha respondido con una cualidad que escasea en la política moderna: la resiliencia. Donde otros verían caos, ella ve trabajo. Sin miedo a la adversidad, ha salido a dialogar, a conversar y, cuando es necesario, a debatir. Porque para entender el dolor ajeno, hay que mirarlo a los ojos, y ella, forjada en la lucha social y en las aulas, conoce el idioma del esfuerzo.
De la Angustia a la Acción.
Delfina Gómez entiende la psique del mexiquense porque ella es uno de ellos. Su liderazgo no nace de un libro de teoría política, sino de la experiencia de haber caminado donde el asfalto se acaba.
En este primer año, ha demostrado que pasó de la promesa a la gobernabilidad. Ha tomado el timón con fuerza, guiando a su gabinete bajo una premisa clara: accionar, reaccionar y solucionar. No basta con escuchar; hay que resolver. Y aunque los problemas embisten con fuerza, su capacidad para mantenerse firme, con coraje y efusión, ha sido el muro de contención que el estado necesitaba.

La Maestra ha logrado algo psicológicamente poderoso: que la gente sienta que el gobierno siente como ellos.
2026: El Reto de la Palabra Empeñada.
Miramos hacia el horizonte del 2026, un año que se perfila lleno de retos mayúsculos. Pero hay una certeza que calma la ansiedad colectiva: la palabra de Delfina Gómez es más fuerte que el deseo.
No es una tarea fácil. Nadie dijo que transformar el Estado de México sería un paseo de campo; es una lucha de día a día, de fuerza, de inteligencia y de mucha resistencia. Pero el pueblo confía. Hay un respaldo emocional, un cariño genuino hacia la Gobernadora, porque ven en ella la guía capaz de aterrizar el proyecto de la “Cuarta Transformación” en tierra mexiquense.

A un año de distancia, el balance va más allá de las cifras. Es un balance de actitud. Delfina Gómez Álvarez ha demostrado que se puede gobernar con firmeza sin perder la ternura, y que se puede avanzar en el progreso sin olvidar a los que se han quedado atrás.
El camino es largo y la subida es empinada, pero el Estado de México ya no camina a ciegas. Tiene una líder que conoce el camino, que tiene el temple para resistir y, sobre todo, el corazón para servir. La transformación ha echado raíces, y bajo su mando, el bienestar social dejará de ser un anhelo para convertirse en la realidad de todos.


