Política

Alessandra Rojo de la Vega: La Mujer que Desafía al Poder Absoluto.

No tiene todavía un ejército político fuerte, ni una base territorial consolidada

Por: La Palabra Política.
CDMX, 14 de octubre del 2025.

En la política mexicana, pocos nombres generan tanta incomodidad como el de Alessandra Rojo de la Vega.
Y no porque sea una figura polémica —que lo es—, sino porque representa algo que el poder dominante no tolera: la disidencia femenina con voz, temple y convicción.
Desde que asumió la Alcaldía Cuauhtémoc, Alessandra ha demostrado que no llegó a obedecer, sino a desafiar, y eso, en la Ciudad de México gobernada por la maquinaria de Morena, tiene un costo: el linchamiento mediático, el hostigamiento político y la persecución disfrazada de “rendición de cuentas”.

Alessandra Rojo de la Vega, Alcaldesa de la Alcaldía Cuauhtémoc en la Ciudad de México.

La tormenta política en la Cuauhtémoc.

Un año después de tomar las riendas de una de las alcaldías más poderosas del país, Rojo de la Vega gobierna entre ráfagas de fuego político.
Los embates no vienen solo de sus adversarios visibles, sino de un sistema perfectamente aceitado que no permite disidencias en sus dominios.
La Cuauhtémoc es el corazón político de México: concentra poder, dinero, influencia, y sobre todo, simbolismo.
Recuperarla para Morena es una misión estratégica, no solo territorial, sino psicológica.
Y por eso no descansarán hasta volver a pintar de guinda el palacio de Buenavista.

Delegación Cuauhtémoc es la joya de la corona para MORENA en la CDMX.

Los ataques han sido constantes y calculados.
Primero fueron las críticas, luego las campañas digitales, después las denuncias mediáticas y, finalmente, los intentos de desgaste social.
Todo con un mismo objetivo: romper su imagen, debilitar su liderazgo y aislarla políticamente.
Pero Alessandra, lejos de retroceder, ha convertido cada golpe en combustible para avanzar.

Una mujer en la trinchera del poder.

En sus redes sociales y en diferentes medios, Alessandra ha denunciado acoso, amenazas y campañas negras.
No es casualidad.
Cuando una mujer rompe con la narrativa establecida por el poder, el sistema la castiga.
Y Alessandra lo sabe.
Pero su desafío no es ingenuo: ha aprendido a caminar sobre fuego político, sabiendo que la fuerza del enemigo no radica en su legitimidad, sino en su control de las instituciones.

Morena domina el tablero capitalino.
Tiene operadores en las colonias, presupuesto ilimitado, y un ejército de “servidores de la nación” listos para movilizar estructuras sociales en cualquier momento.
Controlan el Congreso local, los tribunales, y hasta las reglas del juego.
Y en medio de ese laberinto de poder, una mujer que no se somete se convierte en amenaza.
Por eso la Cuauhtémoc es más que una alcaldía: es el símbolo de la resistencia política en la capital del país.

El monrealato: la sombra que no se disuelve.

Nadie puede hablar de la política de la Cuauhtémoc sin mencionar al monrealato, ese poder informal, discreto y efectivo que ha marcado el ritmo político de la capital durante años.
Ricardo Monreal y su estructura saben moverse entre sombras, saben tejer alianzas y saben —como pocos— cómo recuperar lo que consideran suyo.
Y sí, la batalla por la Cuauhtémoc será su cruzada personal.
Las tribus ya se están alineando, los operadores se reactivan, los recursos comienzan a moverse.
El objetivo está claro: impedir la reelección de Alessandra Rojo de la Vega a toda costa.

Ricardo Monreal y Caty Monreal la verdadera batalla política aún está por comenzar.

El terreno está en juego, y el poder no da tregua.
Las próximas semanas, los próximos meses, marcarán el rumbo no solo de la Cuauhtémoc, sino de la credibilidad de la oposición en la CDMX.
Si Alessandra resiste, será prueba de que aún existe espacio para la independencia política.
Si cae, será un recordatorio brutal de que en México, la disidencia aún se paga caro.

El reto de Alessandra: consolidar su fuerza.

Alessandra Rojo de la Vega es una mujer con causa, con discurso, y con presencia mediática.
Pero su talón de Aquiles está en lo estructural.
No tiene todavía un ejército político fuerte, ni una base territorial consolidada que la proteja del vendaval que se aproxima.
Su fuerza radica más en su imagen que en sus cuadros; más en su autenticidad que en sus alianzas.
Y en la política, eso puede ser tanto virtud como condena.

Para sobrevivir al monstruo que se avecina, necesitará algo más que carisma.
Necesitará estructura, estrategia y aliados reales.
El 2026 será su prueba más dura: o se consolida como la nueva líder opositora de la capital, o será devorada por la maquinaria del poder guinda.

El precio de desafiar al poder.

La historia política de México ha demostrado que quienes desafían al poder absoluto no salen ilesos.
Alessandra Rojo de la Vega lo sabe, pero también sabe que quien teme, no trasciende.
Y si algo ha demostrado, es que no teme.
Sabe que la tormenta no pasará pronto, que el poder de Morena es vasto y despiadado, pero también sabe que el miedo nunca ha construido historia.

En un país donde la política se ha vuelto un campo de simulaciones, Alessandra representa una figura incómoda, pero necesaria.
Una mujer que se atreve a señalar lo que otros callan.
Y eso, en tiempos de obediencia, es un acto de verdadera rebeldía.

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La Palabra Política

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