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Alejandro Calderón Alipi: La Lealtad que Incomoda al Poder.

En política, los hombres leales siempre inquietan, porque rompen la lógica del beneficio inmediato.

Por: La Palabra Política.
Tabasco, 8 de diciembre del 2025.

Cuando el poder avanza con paso firme, cuando la gobernanza encuentra ritmo, rumbo y sentido, los silencios se rompen, los enemigos despiertan, las envidias se transparentan. Nada irrita más a los viejos feudos que un liderazgo que no se quiebra. Nada inquieta tanto a los grupos enquistados como la aparición de una figura que combina conocimiento técnico, lealtad política y una conducta pública intachable.
Eso —precisamente eso— está ocurriendo hoy en Tabasco.

Dr. Alejandro Antonio Calderón Alipi, secretario de salud del Gobierno del Estado de Tabasco.

En el corazón del gobierno morenista, las aguas se han movido con fuerza. Las tribus se reconfiguran. Los viejos fundadores reclaman su sitio, los duros exhiben músculo, los adancistas y mayicistas afilan estrategias, y un nuevo grupo político —joven, disciplinado, silencioso pero sólido— emerge con una impronta propia: el grupo de López Beltrán.
Y es ahí, en esa esfera donde se fragua el futuro político del movimiento, donde destaca con nitidez un nombre que incomoda, un nombre que provoca resistencia justamente por lo que representa: Alejandro Calderón Alipi.

Andrés Manuel López Beltrán y
Alejandro Antonio Calderón Alipi.

No es casualidad que los ataques llegaran apenas ascendió. No es coincidencia que campañas mediáticas, rumores digitales y narrativas fabricadas hayan intentado desgastarlo desde el primer día.
Su “delito” es claro: ser pieza clave en un grupo político que está redefiniendo el equilibrio interno de MORENA, ser un hombre de confianza de Andrés Manuel López Beltrán y, al mismo tiempo, uno de los pilares políticos y operativos del gobernador Javier May Rodríguez.

Javier May Rodríguez, gobernador del Estado de Tabasco y el Dr. Alejandro Antonio Calderón Alipi, secretario de salud, del Gobierno del Estado de Tabasco.

Pero Calderón Alipi no es solo un actor político; es un profesional de la salud que entiende el servicio público como misión y no como tribuna. Es un médico que lleva al gobierno su ética clínica, donde primero está la vida y después cualquier cálculo personal. En un país donde el poder muchas veces corrompe la vocación, él decidió que su carrera no era excusa para alejarse de la gente, sino para acercarse más.
Ese humanismo, paradójicamente, lo vuelve un blanco perfecto.

“La salud no es un privilegio, es un derecho”.

Dr. Alejandro Antonio Calderón Alipi
Secretario de Salud del Gobierno del Estado de Tabasco.

En política, los hombres leales siempre inquietan, porque rompen la lógica del beneficio inmediato. El Secretario de Salud de Tabasco ha demostrado una lealtad completa: a su oficio, al proyecto de la Cuarta Transformación, al gobernador que confió en él y al nuevo grupo político que busca cimentar una generación de relevos jóvenes capaces de sostener el movimiento más allá de los líderes fundadores.

Dr. Alejandro Antonio Calderón Alipi y el Ing. Daniel Casasús Ruz.

Cada paso suyo ha sido coherente con esa visión. Ha actuado con transparencia, ha saneado estructuras, ha profesionalizado procesos y ha colocado la salud pública donde debe estar: en el centro, no en la periferia.
Y eso, en un entorno de ambiciones cruzadas, molesta —y molesta mucho.

Porque para debilitar a un gobierno, primero se ataca a quienes lo sostienen.
Para desgastar a un proyecto político, primero se golpea a quienes no se doblan.
Para frenar a un grupo emergente, primero se busca destruir a quienes representan su fuerza ética y operativa.

Alejandro Calderón Alipi es, hoy, uno de esos pilares. Por eso es atacado. Por eso lo quieren doblar. Por eso lo necesitan vulnerable.

Pero no lo está.

Su trayectoria, su profesionalismo y su lealtad lo han mantenido firme en un terreno que otros ya habrían abandonado. Ha resistido porque entiende que esta no es solo una batalla personal: es una batalla por el proyecto al que pertenece, por la confianza que le han otorgado y por la responsabilidad que tiene con el pueblo tabasqueño.

Dra. Claudia Sheinbaum Pardo, presidenta de México y el Dr. Alejandro Antonio Calderón Alipi, secretario de salud del Gobierno del Estado de Tabasco.

Lo que viene no será fácil.
Los embates crecerán, los intereses chocarán, y los adversarios harán lo que siempre hacen cuando un liderazgo empieza a consolidarse: intentarán destruirlo antes de que sea demasiado tarde.

Pero también es cierto que algunos personajes nacen para caminar estos caminos.
Y el Secretario de Salud de Tabasco es uno de ellos.

En un estado donde las fuerzas políticas están reacomodándose, Alejandro Calderón Alipi emerge como una figura indispensable, no solo por su conocimiento técnico, sino por su temple. No solo por su cercanía al círculo político de López Beltrán, sino por su fidelidad al proyecto del Gobernador Javier May Rodríguez. No solo por su presencia en el tablero, sino porque su integridad lo convierte en un símbolo de lo que debería ser la nueva clase política del movimiento.

El poder incomoda.
Pero la lealtad incomoda más.

Y en tiempos donde ambas cosas son cada vez más escasas, personajes como el Dr. Alejandro Calderón Alipi no solo sobreviven: se convierten en referentes.

Porque en política —como en la vida— la verdadera fuerza no se mide por los aplausos, sino por la capacidad de sostenerse de pie mientras otros intentan que caigas.

Y él sigue de pie.

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La Palabra Política

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