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La Ciudad, su Rostro Material y Humano

         
       
                       
 
     

INFORMACIÓN · OPINIÓN · ANÁLISIS

   
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José Rodríguez Castro.


Los terremotos cuando derrumban grandes edificios, casas, cuartean calles y avenidas, sepultan seres humanos, entre tantas otras desgracias, dejando gran dolor y calamidad en la población, la ciudad de México no sólo continúa expandiéndose, sino modernizándose. A pesar de la cuarentena por la aparición del virus Coronavirus-19, primero. Luego, ésta, que se fue prolongando hasta más allá de un año, y se convirtió en una pandemia y que, hasta el día de hoy, persiste. Pero después de todo, la ciudad de México no pierde la majestad de su belleza.

EDIFICIOS DE LA CIUDAD DE MÉXICO.

El confinamiento, fue al principio, cuarenta días para el reposo, la reflexión, atender aspectos familiares, ver televisión, escuchar música, leer libros que se habían leído y refrescar la memoria y atraer los mejores recuerdos. Atender el celular las veinticuatro horas del día, lo que nos llevó a una adicción incontrolable. Mientras, al mismo tiempo, como nunca antes había sucedido, hacer todas las compras por línea. Una modalidad que se venía practicando, pero que, con la pandemia, se potencializó y, por supuesto, es un hecho irreversible. Es un hábito de lo que es y será la modernidad.

DEPARTAMENTOS DE LA CIUDAD DE MÉXICO.

Corriendo el tiempo se aplica la vacunación y poco a poco, con vacuna y sin vacuna, se le va perdiendo miedo al Coronovairus-19, y cansados, estresados, angustiados, luego de tanto tiempo de confinamiento, decidimos y salimos a las calles en estampida. Asistimos a todos los lugares, principalmente a los cafés, restaurantes, tianguis, parques, a tantos lugares que extrañabas.

Y de pronto, para sorpresa, la ciudad no ha cambiado. Y te miras frente a los cristales de los aparadores y eres el mismo, un poco desmejorado, pero eres el mismo.

Señor observando y leyendo carteleras.

Cuando eso sucede, tu mente recapacita y te acuerdas cuántos han fallecido por causa del Coronavirus- 19, y con tus dos manos te acaricias el rostro. Sientes que estás vivo, pero aún así, dudas, y sabes que aún no estas a salvo. Pero prefieres mirar el alto de los grandes edificios, las calles, los automóviles. La vida, como siempre, aquí en nuestra gran ciudad, es tan intensa que da la impresión de no estar ocurriendo nada grave.

ÁNGEL DE LA INDEPENCIA DE LA CIUDAD DE MÉXICO.

Mientras te detienes a observar a una mujer con cubre boca con gesto de dolor, llevando por delante en una silla de ruedas, a su padre o esposo desfalleciente, caes en la cuenta que aún el dolor recorre las calles.

Mujer llevando a familiar en silla de ruedas.

Pero ahora con la indiferencia de todos. Porque mientras esa sombra de dolor atraviesa el parque los jóvenes hacen deporte, los amantes se abrazan y besan, una mujer entretenida con su celular, escribe mensajes de amor.

Jóvenes practicando deporte.
Joven ejercitándose en parque de la ciudad de México.

No quita, por un segundo, la mirada de su celular, tal vez viaja hacia donde se encuentra su amado, se encuentra allá, y no sentada en el parque- Uno más, sentado, está absorto sin darse cuenta de nada de lo que ocurre a su alrededor.

Señora charlando emotivamente por su celular.

El amor tiene cita. Ajeno al mundo de la melancolía y la tristeza.
La fuente, en este caso, una escultura. La mujer pacientemente espera, espera, hasta visualizar a su enamorado.
Los encuentros se asemejan a la imagen de la película italiana La Dulce Vida.
Se abrazan, se besan y se van.

Nada cambia en la gran ciudad de México. Las bandas musicales practican para prontas presentaciones.

BANDA VALKIRIAS SKA
Linda creó una banda conformada por mujeres que tocan distintos géneros de ska , rindiendo homenaje al ska desde sus inicios hasta su fusión con otros géneros como el swing, jazz , rock..

Los edificios se alzan como si desearan desprenderse de las calles y refundar otra ciudad en las nubes.

Avenidas de la ciudad de México.

En el parque, con rostro de melancolía, un joven, mira de un lado hacia otro.
No espera a nadie, no tiene empleo, pero da la impresión de estar sereno, relajado y a gusto.

Las grandes plazas abren sus tiendas y sus islas. Poca gente compra. Algunas toman los pasillos para distraerse y pasear. Las novedades son las mismas, pero con descuentos.

Mientras el sol es cálido en las calles. O a veces cae una breve llovizna fría. Te metes a un café donde hay poca gente, te ofrecen todas las atenciones. Tienes un libro en la mano, tratas de leerlo y no pones atención. Algo no es tan regular, después de todo.

Algo aún no marcha bien en la gran ciudad, a pesar de que las taquerías no dan abasto para atender a tanta gente que no deja de pedir tacos. O que en los parques las madres llevan a sus niños con cubre bocas.

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